APRENDER A DELEGAR PARA REDUCIR EL ESTRES

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08 Nov APRENDER A DELEGAR PARA REDUCIR EL ESTRES

A veces, las pequeñas empresas no dan a basto con todo, piensan en delegar pero ven que supone dejar de controlar el resultado de las tareas, tener que revisarlo todo y terminar por corregir uno mismo el trabajo a última hora. ¿Conclusión? Lo haces todo tú y no logras ser todo lo eficiente que te gustaría.

Por otro lado, si delegas las tareas en otra persona, supone una inversión de dinero que puede que no puedas afrontar. Una vez más, lo haces todo tú y no siempre llegas a donde quieres en el tiempo que habías planeado. Como siempre, en la empresas, podemos invertir tiempo, dinero o las dos cosas. El mayor miedo a la hora de delegar es invertir ese dinero y no obtener el resultado que esperábamos.

Vamos a ser sinceras, nos pasaba en Kënsla también. Este estudio de branding tiene sus propias necesidades, las necesidades de los clientes actuales, las de quien espera presupuesto, etc. Pero además, nosotras también tenemos nuestras pequeñas ambiciones, queremos formarnos continuamente, colaborar con otras personas y empresas, participar en todo lo que ofrece nuestro municipio y los de alrededor… Y si incluimos a la familia, nuestro tiempo personal y ocio en esta ecuación…

Consecuencia: Llegas a casa exhausto y sin fuerza.

 

Nosotras hemos estado ahí y seguimos trabajando para hacer que la vida sea cada día un poco más sencilla. ¿Cómo lo hacemos? Os contamos nuestra experiencia. En primer lugar, hay que creer fervientemente en dos cosas:

1. 

Delegar es invertir; es decir, gastar para recuperar. Si se pone dinero para pagar a una persona que realice un trabajo por ti, has de ver que estará aportando todo su valor para ayudarte a sacar adelante tu empresa obteniendo resultados mayores que los que obtienes en la actualidad.

 

 

2. 

Es imposible hacerlo todo uno mismo y hacerlo bien. No podemos saber de todo; cada uno sabe de lo suyo. Puede que algunas cosas se nos den muy bien, pero otras las realizaremos con resultados mediocres.

 

Para poder delegar adecuadamente, en Kënsla hemos observado a empresas de éxito y hemos llegado a la conclusión de que hay dos aspectos importantes que tener en cuenta:

Priorizar qué delegar

Si no cuentas con presupuesto suficiente para contratar personal, lo más recomendable es subcontratar a alguien en momentos concretos, cuando necesites ayuda. Haz una lista de todas las tareas que te gustaría delegar y numéralas en orden de importancia: bien porque te llevan mucho tiempo, porque eres incapaz de hacerlo tú mismo con los resultados que esperas o por lo que tú creas conveniente. Pide presupuestos; conoce a los profesionales para ver si se ajusta a tu forma de trabajar y tu estilo; conoce sus pautas de trabajo o establecedlas antes de empezar a trabajar juntos para que sepáis lo que esperáis unos de los otros. Haz números para que no se te escape nada en tus previsiones y deja que trabajen por ti.

Poco a poco, a medida que te lo puedas permitir, ya irás delegando más areas en nuevos profesionales. Mientras tanto, recuerda: Si hay algo que tú puedas hacer, aunque no sea tu especialidad, hazlo. Si no logras obtener los resultados que esperabas o tardas más de lo que te puedes permitir (tu tiempo cuesta dinero), necesitas a alguien especializado.

Contar con buenos profesionales

Cuando cuentas con profesionales con los que trabajar a gusto, es más sencillo confiar en ellos. No se trata de que lo haga todo perfecto y a la primera, eso no existe; se trata de saber que la línea de actuación que lleva es la misma que llevas tú. Esa es la mejor forma de olvidarte de las responsabilidades que te quitan el sueño.

Si además, realiza una tarea que no corresponde a tu especialidad, confía en esa persona porque sabe más que tú. Puede que, al ver los resultados, no estés conforme, que se necesiten pequeñas variaciones o incluso que no te sientas a gusto con esa persona y necesites cambiar de profesional en quien delegar. En cualquier caso, déjale hacer como cree que hay que hacer; abre tu mente, lánzate al NO – CONTROL de todo lo que sucede a tu alrededor. Cuando lo vivas y veas que el mundo continua y tu empresa también, respirarás hondo y disfrutarás de esa nueva sensación.

Nosotras en Kënsla subcontratamos algunas de las tareas necesarias para la empresa. Desde la asesoría fiscal (que contratamos mensualmente), a proyectos en los que contamos con otros profesionales de forma puntual.

Lógicamente, también existe la opción de contratar a alguien en plantilla, es una opción que siempre puedes tener en mente. No siempre es necesario contratar a alguien 40 horas semanales, puedes con con esa persona menos horas, por proyectos, etc. Una fórmula que nos gusta cada día más en el estudio es la colaboración con otras empresas, en las que juntos buscamos un objetivo común del que beneficiarse todos; empresas con sensibilidad por el branding.

Para dar forma a proyectos en este sentido, existen numerosas iniciativas que promueven un sistema nuevo de convivencia entre empresas. Kënsla, por ejemplo, está ahora en plena inmersión en el método U.Lab, de Otto Scharmer. Pero este tema da para muchísimo de lo que escribir, así que lo dejamos para otra ocasión.

Nos vemos pronto. Si tienes cualquier duda sobre el contenido del post, pregunta, que aquí estaremos. Si crees que puede ser interesante para alguien más, comparte; te lo agradecemos.

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